LA PROFESORA DE SUPERACIÓN

“¡Tú vas a ir a los Juegos!”. El entrenador Antonio Postigo se lo aseguró mirándole a los ojos. Era su primera conversación. Elena Espeso (Valladolid, 1972) no se federó en atletismo hasta la edad de 32 años. Casi ocho más tarde, el mundo le devuelve toda su grandeza.

“Iba tres días por semana a correr, otro en bici, otro a nadar, a veces piragüismo, cuando nevaba hacía esquí de fondo…”. Todo por salud. La relación de Espeso con el atletismo de élite es una de las más tardías que España pueda recordar. Su traslado a Madrid, donde ejerce de profesora de secundaria de Educación Física, marcó el comienzo de una nueva vida. Para cualquier mortal habría sido demasiado tarde. Para Elena Espeso era un aliciente más.

A la edad de 28 se animó con su primera media maratón. “En la entera no debuté hasta hace 10 años, fue aquí en Madrid”, explica. Su crono final en meta: 3h56min. Los años pasaron y la vallisoletana compaginaba su licencia de atleta con la de un deporte minoritario, la orientación. “Quedé tercera de España en media distancia y distancia larga y fui al Europeo de 2004 y a la Copa del Mundo de 2007”, explica. ¿El premio? “Cuando terminas te dan las gracias”.

Del cross a los periódicos
Espeso comenzó a entrar en las mejores carreras de campo a través del panorama nacional. “En el Campeonato de España de Cross de hace dos años quedé la 15”. La gente comenzaba a preguntar quién era aquella mujer.

“En ese momento ya estaba centrada sólo en el atletismo”, introduce. Allí comenzó a sacrificarse al máximo. Lo que afectaba también a los paseos familiares con sus dos hijos: “Ya no podía llevarlos en bici con el carro detrás porque se me cargaban mucho las piernas”

Una pesadilla llamada E.Coli
Las prestaciones de Espeso en el cross siguieron mejorando. Sin olvidar la ruta. En el Maratón de Hamburgo de 2011, que terminó con 2h36’46”, la atleta saltó a todos los periódicos. Por desgracia, no por haber asegurado su participación en el Mundial de Daegu. El motivo no era otro que la epidemia de E.Coli. La atleta dio una de las lecciones más bonitas de la maratón al llegar a meta superando una montaña de adversidades. Con el intestino destrozado, sólo se quedó a tres minutos de su sueño.

El pasado domingo en Barcelona, Espeso se enfrentaba de nuevo a la maratón. Su liebre Ludis, “mi binomio atlético”, no la defraudaría. También de la generación del 72, Ludis forma parte de la Selección Española de atletas de 100 kilómetros. En el próximo Mundial tratará de bajar de 7 horas. Pero en la Ciudad Condal su batalla era más importante si cabe, ayudar a una amiga.

La pareja cumplió las instrucciones al pie de la letra, no más de 18 minutos para cada 5.000 metros, y paró el crono en 2h30’52”, mínima para Londres. Nada más cruzar la línea de meta una parte de la cabeza de Elena Espeso se fue con ‘Pincho’, su marido. En la otra, “el agradecimiento a Aser Pernil, mi mánager, por haberme puesto en contacto con Postigo”. Aquel entrenador de la profecía. Aquel vaticinio que está más cerca que nunca de producirse.

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