UNA APUKOIGOERA ÉPICA

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Si hay alguna cosa que no me gusta como corredor, es correr lloviendo. Tampoco es de mi agrado el barro. Y seguramente que lo que mas odio es bajar…contra mas cuestas bajo, peor lo hago. Pues bien, esta mañana, en el Apuko, tenía reunidos todos estos ingredientes. Nada mas llegar a Zaramillo, un pueblecito muy cerca de Bilbao, desde donde se sale para esta extraña carrera, la lluvia me recibió con los brazos abiertos. Me acordé, y mucho, de un momento de desvelo que tuve mientras dormía, en el que llegué a pensar que era mejor quedarme en casa y entrenar con los del club que salieran el domingo. Al final, me pegué el madrugón y allí estaba yo, empapado como un churro, con el coche embarrado de mala manera y con el astro prometiendo mas lluvia y frio. Me dije a mi mismo, que ya que había ido hasta allí, y que por supuesto iba a correr, lo mejor era encararlo de la mejor manera posible, y poner al mal tiempo, buena cara. A esto me ayudo, el encontrarme con cinco amigos del 360º calagurritano, mi primer club y mi casa para siempre. Tras recoger el dorsal, y hablar con ellos , e intentando no hacerles muchas preguntas sobre un recorrido que ya conocían, no siendo que me fuera de visita al Guggenheim, intenté calentar un poco, para quitarme el frio y también la cara de no tener ganas de nada.El ambiente, a pesar de todo , era bonito y se veían caras de buenos corredores de montaña, sobre todo la campeona de Euskadi, a la que me faltó poco para pedirle una foto con ella, al final…me pudo la verguenza. Mientras pasan estos avatares, llega la hora de salir. A las 10’30 horas, nada mas salir, ya empiezan 7 km de larga subida, pero atenuada por que es una pista de cemento… ya se barrunta mucho barro…muchisimo. Termino los 7 km muy bien, bueno, demasiado bien…ya que me noto muy al final del pelotón. Esto , no me importa mucho y sigo a mi paso, por que noto, que mientras la gente sube andando, yo voy a mi trote-trote y ando muy poco. Empiezan las primeras bajas y empieza el infierno. Un tremendo barrizal, hace que baje con muchas precauciones, y observo que la gente me adelanta a toda pastilla…no me amedrento, ya apretaré yo mas adelante. Sin embargo, estas precauciones, lejos de venir bien, hacen que los musculos se tensen mas y trabajen el doble.  Por el km 12 y despues de pasarlo francamente mal, empapado hasta los huesos y muerto de frio, decido espabilar.LLega un terreno mas corrible, y aprieto mas. Adelantamos a los valientes Bikers que se han atrevido a salir , pues también se disputa una cicloturista al mismo tiempo y me da un poco de pena verlos como están sin percatarme que yo estaré peor…Pensando en esto, de repente me encuentro con una subida muy dura, la del Apuko, y ahora es cuando me encuentro realmente bien. Hago una buena subida, sin andar ni un segundo y cuando corono el monte , tengo la sensación de que he disfrutado un montón…pero ahora tocaba sufrir, …una bajada terrible, donde las zapatillas ya no tienen tracción, ( por cierto, magnifico comportamiento el de mis crosslite sportive) hizo que por momentos, temiera por mi integridad fisica. De hecho, pude presenciar unas caídas increíbles, que por suerte, terminaron con daños menores. Mis zapatillas respondieron de una forma increíble, y donde todos se caían, yo apenas me resbalaba. Esto hizo que ganara en confianza y el descenso hasta la llegada ha sido el mas rápido que probablemente haya hecho nunca. Mientras, no hace falta decir, que la lluvia no solo no paraba, sino que a medida que avanzaba la carrera, esta se tornaba mas intensa y fria. Cuando quedan dos km para la llegada, mi cabeza piensa en una carretera lisa, limpia para llegar a la meta…pero la habían sustituido por un barrizal donde los cerdos estarían a disgusto por exceso. Alguna vez, y no exagero, se me hunden tanto las zapatillas, que no soy capaz a penas de salir. Poco a poco, consigo superar la “pocilga cochambrosa” por donde nos habían metido y veo algo parecido a la meta y me doy cuenta que la carrera ha sido de tintes épicos, pero que el esfuerzo que he invertido en ella, ha sido mínimo.  Mi clasificación, el 250 de cerca de 500 lo dice así y el tiempo, 2horas 35 minutos lo corrobora. Conclusiones: experiencia nueva, carrera bonita pero mas dura por el clima que por otra cosa y la sensación de que me lo he pasado bien, y de que he reservado demasiado. Con todo, había zonas del paisaje espectaculares y me ha asombrado la capacidad de sufrimiento de los ciclistas. La organización muy bien, a pesar de lo caótico de las duchas. Un buen plato de macarrones, con unos choricillos al vino y una visita reconfortante a la ría de bilbao, con museo innovador incluido, hicieron que que la jornada de domingo fuera espectacular…solo faltó una cosa…OTRO RUNNERABEJA A MI LADO…pero, eso, ya es otra historia.

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