CORRER CON FRIO

Llega el invierno. Calefacción, puede que incluso romántica chimenea. ¿Salir de casa para ir a correr? ¡¡¡Sí!!! Que no te venza la pereza. Estamos en uno de los países más calurosos de Europa y existe ropa técnica que permite correr aunque el termómetro esté en momentos bajos. ¿Te hacen unas zancadas de hielo?

1. Correr con frío y con protección

2. La protección térmica

3. El calentamiento, fundamental

4. Consejos prácticos

 

1. Correr con frío y con protección

 

Como todos sabemos, gracias a la revolución habida en el desarrollo de las fibras en la pasada década, ahora los corredores disfrutan de una protección térmica sin precedentes.

El clásico problema del “efecto invernadero”, en que por el excesivo aislamiento de un material (por ejemplo, el nylon de los chubasqueros) el sudor es el que nos deja calados, se ha suprimido en gran parte gracias a los tejidos transpirables.

En ellos, -el primero y más famoso representante es el Gore Tex- se ha logrado una cantidad de poros por centímetro cuadrado de tal tamaño que el vapor del sudor se puede filtrar al exterior por evaporación, pero la gota de agua de lluvia, mucho mayor, no puede introducirse.

 

Claro que hay otras como el Climalite 2000 que “expulsan” el sudor a una lámina externa respecto a la que está en contacto con la piel, y una vez allí se evapora por el aire ambiental. Las fibras térmicas rellenan las prendas, y su principal virtud es lograr “almacenar” aire entre ellas que, a la postre, es lo que realmente aísla la piel del frío externo.

Tanto los laminados (Gore) como fibras propiamente dichas (Thinsulate, Microloft) tienen básicamente un único problema, que realmente no es tal: el mantenimiento. Son muy sensibles al calor y a los agentes químicos como los que tienen ciertos detergentes, por lo que hay que seguir al pie de la letra las indicaciones de lavado. Si no, la prenda puede perder propiedades… y no suelen ser baratas.

2. La protección térmica

Centrándonos en la protección térmica, a la hora de la verdad la experiencia demuestra que es mucho más importante un buen uso de las prendas que se tengan aunque sean de materiales más “humildes”.

 

Por ejemplo, un chubasquero de nylon impermeabilizado -o sea, de los de toda la vida- puede dar un buen resultado si se sabe combinar adecuadamente.

 

Si nos colocamos el chubasquero directamente sobre la piel, empezaremos a sudar copiosamente por recalentamiento, e imaginate si empiezas a hacer el mínimo amago de ejercicio físico. Pero el nylon no tiene ninguna capacidad de aislamiento -de hecho, es un excelente transmisor del frío con lo que tendremos serios problemas.

 

Algo parecido ocurría con las primeras generaciones de mallas de lycra, que fueron una gran revolución al ser infinitamente más flexibles y cómodas que las antiguas de lana. Cuando se usaban en bajas temperaturas se tenía la impresión de no lograr entrar nunca en calor. Por ello, la mayoría de las actuales son de materiales aislantes transpirables o con mezclas de materiales más confortables como el algodón.

 

Avances en los diseños

No sólo se ha avanzado mucho en el apartado materiales, sino también en el de diseño. Cinturas, puños y perneras regulables, cierres por velcro, o cualquier otro sistema son desaprovechados muchas veces por no saber sus efectos reales sobre nuestro confort.

 

Ajustarnos debidamente un puño, por ejemplo, evita que el frío nos entre por la manga al estar en marcha así como cerrarnos las solapas que cubren las cremalleras, que no dejarán pasar el aire frío entre los dientes del cierre.

 

También deberíamos comprobar que todos los bordados estén aislados por debajo, porque si no, el agua calará al entrar por los puntos de la aguja.

 

Podemos hacer un entrenamiento de mantenimiento bien protegidos con elementos de gama media de uso más habitual. Pero si quieres correr unas cuantas pruebas invernales de asfalto con pretensiones de hacer algún marathón primaveral, está claro que tu equipación no puede ser la misma: series, rodajes más largos y exigentes, etc.

 

Tu equipación, cuanto más moderna y evolucionada, mejor… pero mas vale un buen cocinero que (sólo) los mejores ingredientes.

 

 

 

 

3. El calentamiento, fundamental

 

Por otro lado, el calentamiento ha de ser más cuidadoso que en temporada veraniega, por motivos evidentes. Como su propio nombre indica, esta parte fundamental de cualquier entrenamiento busca subir la temperatura corporal y preparar al cuerpo para el esfuerzo, y si la temperatura de este es menor, cuesta más subirla. También, los músculos están más agarrotados y acortados.

 

En cuanto a la alimentación, siempre se busca mayor cantidad de calorías para compensar las que se gastan para mantener la homotermia, pero no te preocupes: el cuerpo es muy sabio y tú mismo notarás que ahora prefieres leche caliente y lentejas o un buen cocido, por poner un ejemplo.

 

No obstante, no te dejes caer en la tentación y líbrate de las calorías inútiles, que lo único que harán será almacenarse alrededor de tu cintura. Pero sobre todo, lo más importante: si realmente te gusta, no dejes de correr nunca. Hazlo en contra de los elementos, si es necesario.

 

 

 

 

4. Consejos prácticos

 

1. El aire frío no es beneficioso para tus bronquios, inspira siempre por la nariz, vía natural de calentamiento del aire, y espira por la boca.

 

2. Usa guantes de lana fina o de materiales como el Thermastat. Las manos son la única parte que no entra en calor al correr si no las cubres.

 

3. No te pongas materiales sintéticos como el nylon directamente sobre la piel. Sudarás mucho en ciertas circunstancias y no te aislará del frío.

 

4. Si vas a entrenar con temperaturas bajas de verdad, usa mallas adecuadas. La lycra pura vale de poco o de nada. Cuida tus rodillas; a ellas llegan pocos vasos sanguíneos y dependen más de la temperatura exterior.

 

5. Las mediasuelas de poliuretano aíslan bastante mejor del frío del terreno.

 

6. Un chubasquero sólo es recomendable si es transpirable, hace mucho frío o está lloviendo. Es mejor recurrir a prendas con mayor capacidad de evacuar el calor, dispuestas en varias capas.

 

7. A menudo te encontrarás el suelo mojado. Fíjate bien en las zonas con curvas, en las pendientes pronunciadas, escaleras… y cuidado con los resbalones.

 

8. Correr por la noche en asfalto. Tenemos menos horas de sol y tendrás que correr a la luz de las farolas y en asfalto. Dos precauciones: cuida tus rodillas si tienes que pisar suelos más duros (no te pases con el kilometraje) y cuidado con la reducción de visibilidad. Si pasas por alguna vía abierta al tráfico mantente fuera del alcance de los coches y usa materiales reflectantes.

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